El boom de la lectura en redes sociales: así es el fenómeno BookTok
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Una frase muy común, y diría que recurrente en las conversaciones de carácter social y cultural, es la de: «los jóvenes de hoy ya no leen, se pasan el día delante de la pantalla del móvil».
Una afirmación que, sin duda, tiene algo de verdad. Sin embargo, parece que es precisamente desde las redes sociales de donde llega un cambio de tendencia, gracias al fenómeno conocido como BookTok.

Un nombre nuevo para una práctica muy conocida
En realidad, BookTok no ha inventado nada nuevo. En pocas palabras, consiste en vídeos de unos 30 segundos en TikTok en los que los usuarios hablan de un libro y recomiendan su compra y lectura a través de las emociones que les ha despertado.
¿Le suena de algo? Exacto. No es más que una forma de hacer reseñas y recurrir al boca a boca de manera sencilla, eficaz y atractiva para los usuarios de TikTok.
Un lavado de cara que parece funcionar muy bien si analizamos las cifras:
- El hashtag #booktok se ha utilizado ya más de 73,5 millones de veces en todo el mundo;
- Solo en Italia, #booktokitalia cuenta con bastante más de un millón de publicaciones.
Un resultado asombroso si tenemos en cuenta la media de edad de los usuarios de la plataforma —jóvenes de entre 14 y 30 años—, es decir, las generaciones que, según la creencia popular, están menos habituadas a la lectura.

Del consumo rápido a la lectura pausada
¿Pero cómo es posible que un formato de consumo tan rápido e inmediato sirva de motor para una actividad que, por el contrario, requiere su propio ritmo, calma y un nivel de atención especialmente concentrado? La clave está en apelar a las emociones, un lenguaje que «conecta» de inmediato y llega allí donde las ideas racionales a veces no alcanzan. Si el creador de contenido es capaz de transmitir en un puñado de segundos las emociones que le ha despertado el libro, el vídeo tiene el potencial de volverse viral y llegar a un público inmenso. Hay tres elementos clave que explican el éxito de este fenómeno y su tremenda viralidad:
- Emoción inmediata: los vídeos funcionan porque transmiten una emoción auténtica;
- Identificación y fidelidad: los usuarios se ven reflejados en creadores parecidos a ellos y confían en sus recomendaciones;
- FOMO (Fear Of Missing Out): término que describe el temor a perderse algo de lo que todo el mundo habla, apelando a la necesidad de formar parte de una comunidad que nos otorgue cierto estatus social.
En resumen, el hashtag #booktok funciona porque aúna el deseo de identificarse con el creador al que se sigue y el placer de compartir una emoción con otros usuarios afines.

De las redes a las librerías: el resurgir de la literatura de género
Los grandes beneficiados de este fenómeno —además de las editoriales, que lo observan con lupa— son la literatura de género y ciertos subgéneros específicos. Destacan la fantasía, la novela romántica y la fusión de ambas, el romantasy, un híbrido que parece conectar de maravilla con los gustos de los millennials y la generación Z. Este éxito trasciende la comunidad virtual y se traslada directamente a las librerías: el libro más vendido en Italia en 2022, El fabricante de lágrimas de Erin Doom, despegó precisamente gracias a BookTok.

¿TikTok como nuevo prescriptor cultural o herramienta de homogeneización encubierta?
Más allá de las preferencias de género, el fenómeno tiene un impacto cultural innegable si es capaz de conseguir que una red social —caracterizada por la inmediatez y la brevedad— dirija la curiosidad y el interés literario de las masas de jóvenes hacia la lectura. Sin duda, esto aporta una valiosa vertiente ética al uso habitual de la plataforma, redefiniendo en parte los valores que se transmiten a través de ella. Por otra parte, existe la otra cara de la moneda: no debemos olvidar que las redes sociales están gobernadas por algoritmos. Esto entraña el riesgo de que solo se vuelvan virales determinados títulos y géneros en detrimento de otros, lo que podría derivar en una homogeneización de los gustos del público.

¿Moda pasajera o cambio estructural?
Los usuarios de las redes sociales saben de sobra que lo que hoy funciona mañana puede haber quedado desfasado. ¿Cómo se puede conciliar, entonces, la vertiginosa velocidad de este medio con una práctica intrínsecamente más lenta como es la lectura? ¿Es #booktok un interés pasajero o realmente es la vía idónea para acercar la literatura a las nuevas generaciones? La respuesta a estas preguntas podría encontrarse en un cambio de perspectiva. Frente al temor, a menudo justificado, de que los jóvenes leen mucho menos que las generaciones anteriores, tal vez la atención no debería centrarse en buscar culpables o lanzar un j'accuse contra los elementos de distracción, sino en entender los caminos actuales por los que los adolescentes y jóvenes adultos llegan a los libros; rutas que forman parte de sus intereses cotidianos y que hablan su mismo idioma. En este sentido, #booktok tiene la oportunidad de forjar una nueva generación de lectores digitales apasionados. Al mismo tiempo, transforma a los creadores en nuevos mediadores culturales en el entorno digital con un gran poder en sus manos: el de estimular, a través de sus publicaciones virales, la curiosidad, el interés y el disfrute no solo de la literatura de género, sino también de lecturas más exigentes. A medio y largo plazo, estas obras pueden influir de forma más profunda en la formación y el pensamiento crítico de los jóvenes, bajo la esperanzadora perspectiva de una renovada —y quizás, en el futuro, inspiradora— «primavera» social.
Referencias
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